Patrimonio histórico

 

EL PALACIO RENACENTISTA

La acumulación de capital hizo posible la reconstrucción de la Torre en algo más cómodo y habitable. Una de las formas de reconvertirla era adosándole un palacio. Otra, más frecuente, era derribar la torre y edificar el palacio en su lugar. Un método intermedio a estos suponía construir el palacio en las inmediaciones de la torre. Se trata de construcciones más residenciales, en las que los vanos eran más amplios, lo que dotaba al edificio de una mayor luminosidad. Los palacios estaban dotados de un escudo que representaba al linaje o familia a la que pertenecía.

En la Torre de Oxirando se procedió a adosar un moderno palacio a la vieja torre medieval. No obstante, ambos edificios, aunque claramente diferenciados, se presentaban bajo un mismo y uniforme volumen formando una sola unidad pero en el año 2007 sufrió una importante remodelación en la que actualmente se ven diferenciadas las dos construcciones con diferentes alturas respecto los tejados.

Torre de Zubiete

En el caso de la Torre de Zubiete se prefirió yuxtaponer otro palacio de corte renacentista a la primitiva torre, sólo que en esta ocasión ambos bloques presentan volúmenes diferenciados.

En lo que se refiere al Palacio de Largatxa, aunque su estructura varió respecto a su predecesora, basta observar el carácter marcadamente horizontal que presenta frente a la verticalidad dominante en las torres precedentes, no logro desembarazarse de ciertos elementos netamente medievales.

Palacio Hurtado de Ibarguen

En el Palacio Hurtado de Ibarguen también conviven elementos góticos junto a otros que marcan un paso adelante en la evolución. La evolucionada organización de la fachada principal, con amplios y abundantes huecos, contrasta con la presencia de elementos tardo-medievales.




EL PALACIO BARROCO

Palacio barroco

Entre finales del siglo XVII y el XVIII asistimos a la consolidación de modelos tipológicos y repertorios estilísticos bajo el dictado del llamado estilo barroco. La aventura americana, manifestaba ya su rentabilidad en forma de generosos beneficios. De esta manera, el solar gordexolano se pobló de sólidas construcciones financiadas por el capital americano. La nostalgia de aquellas tierras llevó a algunos indianos a incorporar elementos tan exóticos como son la palmera y ciertos ejemplares de flora americana presentes aún en sus jardines.

El palacio conocido como Casa Mayor de Ibarra ha sufrido una severa remodelación, y hoy en día solamente conserva su escudo angular.

De gran interés resulta también el Palacio de Urdanegi, su aspecto general parece más propio del Renacimiento, sin embargo su avanzada fecha de construcción nos sitúa ya en el barroco. Aspectos como la elección de la arquería doble de medio punto, la presencia de materiales pobres, la sencillez de los escudos y un esquema distributivo en el interior en el que priman las necesidades derivadas de las labores agropecuarias sobre las domésticas o sociales, contribuyen también a marcar esa clara diferencia.

En el caso de la conocida como Casa Mayor de Largatxa, se trata de un edifico exento de planta cuadrada con una estructura y distribución que repiten los esquemas típicos del barroco y en la que destaca un amplio porche de arcada rebajada y gusto montañés.

Palacio de Gordogana

Notable resulta igualmente el Palacio de Gordogana. Muestra un gran cuidado en la composición de la fachada principal, en la que los marcados recercos de sus regulares vanos y las hiladas de sillares que rematan las esquinas dan sensación de nobleza y dignidad. La talla del escudo es más fina y el relieve a perdido volumen, anunciando ya la tendencia neoclásica.

Del mismo periodo es igualmente el Palacio de Allende-Salazar donde el empleo de la sillería en ángulos y ventanas realza la figura de este palacio, por lo demás un tanto más rústico.

Además de las obras citadas pueden considerarse igualmente de este momento otras como la Casa de La Presa, el Caserío de Elgoibar o el Caserío de Zaldu, la Casa Madaria en Sandamendi o el Palacio de Artekona.

EL PALACIO NEOCLÁSICO

En Gordexola el estilo conocido como neoclasicismo, apenas introdujo cambios sobre la asentada tipología de la vivienda residencial. En lo que respecta a los interiores tampoco se observan cambios sustanciales en cuanto a distribuciones, ya que tampoco varió de manera ostensible la vida familiar ni las costumbres domésticas de sus moradores.

Palacio de Zubiete

Entre los palacios neoclásicos de Gordexola destacaremos el Palacio de Zubiete, construido en 1829 por Ignacio de Ubieta y Salazar.

Ejemplo de sobriedad y de elementalidad, pero a la vez de considerable empaque palacial, es el Palacio Molinar, edificio de equilibrada composición, cuya planta presenta un amplio desarrollo en profundidad.

Dentro de este mismo contexto pueden incluirse, igualmente, el Palacio de Zabala, la Casa de Ibargarai o la Casa de la familia de Martinez de las Rivas levantada en el año 1840, sufriendo una primera reforma en 1899.