Manuela Antonia Allende

Manuela Antonia de Allende y Ayerdi nació y fue bautizada en San Juan de Molinar el día nueve de febrero de 1733.  Hija de Joseph Antonio de Allende y Villamonte y de Maria de Ayerdi y Puente. La familia tenía su domicilio en el Barrio de Zubiete en la casa que hoy es de la familia Irazabal. Entonces no existía la carretera actual y la calzada iba junto al rio. La familia se dedicaba al cultivo de la vid. Era una familia bien situada pero en una época difícil para vivir. Manuela tenía los siguientes hermanos Josefa, Francisca, Joseph, y Domingo Narciso. Al morir los padres,  la casa y las tierras tenían que haber pasado a su hermano Joseph pero había sido desheredado por su casamiento con Antonia Narcisa de la Puente de Sodupe de la que estaba enamorado, despreciando la boda que le habían preparado sus padres.

Luego a su otro hermano Domingo Narciso que había emigrado a San Miguel el Grande en México y donde estaba muy bien situado, habiendo  hecho fortuna, que  no aceptó la herencia. Construyó una casa en el zócalo de la ciudad y tuvo una extensa familia. Entre sus hijos Ignacio Allende y Unzaga que luchó por la independencia de México, fue fusilado y hoy es héroe nacional de México y su ciudad de nacimiento San Miguel el Grande pasó a llamarse San Miguel de Allende.

Entonces se hizo cargo de la casa y las tierras su hermana Josefa, que por varios motivos no tuvo suerte y dejo a la familia con bastantes deudas. Al morir sus dos hermanas, Manuela se hará cargo de la herencia y    luchará por mantener el nombre, la tradición y la casa a la que pertenecía. Era una mujer fuerte, independiente que tuvo que luchar fuertemente para salir adelante. Como las tierras no aportaban lo suficiente para mantener la casa, tuvo que ponerse a servir en casa de Manuel de Braceras y Urrutia Señor de la torre de Urrutia en Isasi, y allí permaneció parte de su vida. En la misma zona de Ibardugain vivía Txomin de la Torre y Ugarte, poderoso señor, muy rico ya que fue un importante prestamista que al final terminaba quedándose con muchas tierras. Este le prometió matrimonio y tuvieron que pedir licencia a la Iglesia para casarse por ser primos. Pero Txomin de la Torre se desdijo, chantajeándola, exigiendo como dote su casa y las tierras a lo que la familia Allende se negó, y entonces la rechazó, negándose a casarse y ofreciéndola que fuera religiosa con una buena dote. Entonces ella le denunció, con una causa de esponsales, presentando como prueba la documentación que habían entregado  a la Iglesia y terminó en un juicio en Burgos que no resolvió el tema  para Manuela por el poder que tenía el Sr. De la Torre.

Este no cansado de ello, la acosó e hizo extenderse murmullos por el pueblo contra ella. Entonces Manuela le denunció a él y a unas mujeres que habían  hecho extenderse esos murmullos. A una de estas mujeres, las Hermanas Arza,  primas de Txomin, le dieron una paliza y este denunció a Manuela por asesinato. Este tema terminó todo en un juicio en la Real Cancillería de Valladolid. Ella tuvo que ir a Valladolid y ponerse a servir en una fonda para pagar su estancia. Pero el Sr. de la Torre movió amistades y con más denuncias falsas  logró que fuera apresada y metida en la cárcel donde estuvo hasta el día 12 de agosto de 1771 después de pasar 52 días en ella. Una vez dictada sentencia Manuela de Allende ganó el juicio el 23 de diciembre del mismo año, declarándola inocente  y tuvo que ser recompensada por las Hermanas Arza, cincuenta ducados cada una de ellas y Txomin de la Torre con 200 ducados, pero no pudo moverse de Valladolid hasta año y medio después cuando Txomin de la Torre pagó lo acordado en el juicio. Volvió a Gordexola, alquiló al Sr. Braceras, al que todavía servía, ya que siempre la apoyó, una casa en la Plaza de Molinar y la dedicó a fonda, donde sabemos que venían en esa época estudiantes de la zona en que se hablaba euskera para aprender castellano.

Pero aún le quedaría a Manuela una década de lucha para conseguir salvar su honor. Presentó una queja criminal ante el Alcalde y el Juez de Gordejuela, contra Txomin de la Torre, este llegó a ser Alcalde del pueblo que a su vez presentó una demanda de jactancia. Tuvieron que intervenir unas  matronas con prueba para declarar que no era virgen y que no había tenido hijos. La sentencia se dictó a favor de Manuela de Allende y el Sr. de la torre tuvo que indemnizarla con 3.000 ducados.

También se dedicó a la ganadería comprando vacas, bueyes, caballos  y otros animales y tenía gente que se la cuidaba.

Su hermana Josefa había dejado muchas deudas a la familia y para no perder la casa y las tierras Manuela tuvo que pagarlas todas y hacer una hipoteca para mantenerlas, antes de que se quedasen con ella los Urbieta Salazar que tenían a su favor una deuda grande. Estas permanecieron en la familia hasta que Manuel Gallarreta Allende nieto de su sobrina María Francisca, las vendiese a José de Otaola y Urruchi el 17 de enero de 1831.

Así que fue una gran mujer independiente, luchadora, que mantuvo su casa, que defendió su honor, que fue empresaria y que fue ganadera.

Asimismo consta que ella tuvo que justificar, como prima segunda la hidalguía de Lucas de Allende y Larrea, Síndico Procurador General, Gobernador y cabeza del linaje Allende en Argentina.

Fue una mujer adelantada a su tiempo. Se casó el 2 de marzo de 1783 con Francisco de Palacio y Amabiscar, veintidós años más joven que ella, con lo difícil que esta situación supondría en aquella época. Además cada uno tenía sus negocios separados. No tuvieron hijos. Murió en Gordexola el 22 de mayo de 1803.

En Argentina actualmente una extensa familia Allende son descendientes de Lucas de Allende y Larrea. En Gordexola aún hoy en día hay descendientes,  la familias Lambarri y Villamonte de su sobrino Joseph Antonio Allende Puente, la familia Altuna de su sobrina María Francisca Allende Puente, y la familia Allende herederos de su tío abuelo Francisco Allende Aretxederra.

En resumen una mujer luchadora, protectora de su casa y tierras, de su apellido, emprendedora, defensora de su honor, feminista, hostelera, ganadera, independiente, un orgullo para el pueblo.